Antonio Maceo Grajales
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Biografía de los Hermanos de Antonio Maceo

Felipe Regüeiferos Grajales

Es el mayor de los hijos de Mariana Grajales, nacido en Santiago de Cuba en 1832 de su matrimonio con Fructuoso de los Santos Regüeiferos. Se desconoce de su infancia que se deduce transcurrió en Santiago de Cuba hasta la muerte del padre en 1839, en que Mariana al parecer se trasladó a las propiedades de su familia en las cercanías del Guaninicum donde creció y se dedicó a las labores del campo en una pequeña estancia que poseía. De sus tiempos de juventud se cuenta que gozaba de popularidad en la comarca. Estableció relaciones con Mercedes Nicolarde, de cuya unión nació el 12 de junio de 1866 su único hijo, Antonio de la Caridad.

Felipe se incorporó a la Guerra de los Diez Años desde sus inicios. Aunque no se han hallado muchas evidencias de su participación en acciones combativas, en marzo de 1869, fue condenado a muerte por el delito de infidencia junto al resto de sus hermanos por orden del general Blas Villate de la Hera, conde de Valmaseda, ratificada en enero de 1871; fue sometido a consejo de guerra y su estancia embargada. Existe prueba documental de que en 1876 era subteniente asignado a la tercera compañía, del primer batallón de la 2.a brigada a las órdenes del teniente coronel Silverio del Prado Pacheco. Es presumible que en estas fuerzas participara en acciones desarrolladas en estos años como el ataque a Sagua de Tánamo y la invasión a Baracoa, entre otros.

Enrique Loynaz del Castillo refiere, lo que con seguridad escuchó a Tomás o a otro de los hermanos, que en la Guerra Grande resultó herido varias veces y alcanzó el grado de capitán; pero no precisa las acciones en que combatió y donde lo obtuvo. Se presume que en estos años, como sus hermanos y otros patriotas, ingresó a la masonería, razones que justifican los tres puntos simbólicos que aparecen en sus firmas.

El fin de la Guerra de los Diez Años tras el Pacto del Zanjón y la trascendental respuesta de Antonio Maceo en Mangos de Baraguá condujeron a la decisión familiar de marchar al extranjero; sin embargo, Felipe se mantuvo en Cuba. Su salud quebrantada y dificultades visuales no impidieron su incorporación a la Guerra Chiquita en 1879. La documentación consultada no refiere su participación en acciones combativas, es probable que dada su situación estuviera en la retaguardia, cerca de sus hermanos. José y Rafael.

Ante las dificultades existentes por falta de recursos, el espionaje enemigo y el escaso apoyo desde el exterior, la jefatura de la Guerra Chiquita decidió terminar el intento independentista y marchar al extranjero en espera de mejores condiciones para continuar; pero fueron engañados por las autoridades españolas que abordaron en altamar el barco que los conducía y los enviaron a España, en calidad de prisioneros.

En estas condiciones, Felipe arribó a España el 23 de junio de 1880 por el puerto de Santander; cinco días después llegó a Cádiz, donde permaneció hasta el 20 de septiembre cuando fue trasladado en la goleta Concordia a la fortaleza de Isabel Segunda, en La Mola, en Mahón, Menorca, Islas Baleares, en el Mediterráneo, como prisionero.

A pesar de sus diligencias por obtener su liberación esta no fue otorgada. Las autoridades españolas lo mantuvieron estrechamente vigilado. Una carta del gobernador de la isla de Cuba al Ministro de Ultramar en 1884, confirma el temor que despertaba aún prisionero “Es mi opinión … que los Corifeos Moncada, Bandera y Regüeyferos (Felipe) deben permanecer privados de libertad, redoblándose la vigilancia que sobre los mismos sé ejerza hasta que la paz y tranquilidad se hallen garantizados sólidamente en esta isla”.

El 27 de junio de 1886 el Ministerio de Ultramar decretó su libertad y derecho a regresar a su país. En octubre 1886 llegó a Santiago de Cuba acompañado de su esposa la española Angela Resena Montero con quien se había casado el 7 de julio de ese año. Vivió en la casa de Providencia 16 y se ocupó de las propiedades familiares hasta el fin de la guerra.

Al producirse el estallido independentista el 24 de febrero de 1895, Felipe alternaba su estancia en la casa de Providencia no. 16 con temporadas en el campo atendiendo las propiedades rurales de la familia; desde la retaguardia cooperó con Antonio y José. El 30 de septiembre de 1901, en Manacal, San Luis, a los setenta años, víctima de astenia, falleció, casi en el anonimato.

Manuel Regüeiferos Grajales

De Manuel Regüeiferos Grajales todo indica que nació en 1836, sin que exista prueba documental, según la certificación de defunción publicada por la periodista e historiadora Nydia Sarabia, murió en 1854, mientras otros ubican su caída en el combate de Santa Isabel, durante la Guerra de los Diez Años.

Fermín Regueiferos Grajales

Sobre Fermín Regüeiferos Grajales el más pequeño del matrimonio de Mariana y Fructuoso, se conoce que nació el 7 de julio de 1838, según su partida bautismal. En 1861 aparecía empadronado en La Enramada como un campesino soltero de 20 años, dedicado al cultivo de una pequeña estancia de ¼ de caballería, con una producción de 300 escudos.

Se incorporó a la Guerra de los Diez Años en octubre de 1868 junto a sus hermanos; se desconocen las acciones combativas en que participó; estuvo incluido en la relación de condenados a muerte dada a conocer por el gobierno colonial español en abril de 1869 y su pequeña estancia incluida entre las propiedades embargadas por el delito de infidencia. En el primer semestre de 1869, el fisco le reclamaba el cobro de la contribución territorial.

Sobre su caída en combate existen varias versiones. Cira Vaillant González, Historiadora de San Luis, refirió que murió en el combate de El Cercado con el grado de sargento, sin precisar fecha. Algunos autores señalan 1875 como año de su muerte y otros aseguran que murió en la Guerra Chiquita con el grado de comandante; pero hasta el momento ningún documento lo acredita.

Justo Germán Grajales

Uno de los hijos de Mariana Grajales incorporados a la Guerra de los Diez Años poco después de su inicio el 10 de octubre fue Justo Germán, alrededor del quien se ha tejido una leyenda en la historiografía referida a la familia Maceo Grajales, pero sin precisar cuestiones relacionadas con su vida y accionar. Ha sido un criterio generalizado considerarlo como hijo legitimo del matrimonio de Mariana con Fructuoso de los Santos Regüeiferos Hechavarría. Sin embargo, este no puede ser su padre, porque murió el 5 de julio de 1839 y Justo Germán nació el 20 de agosto de 1843, según consta en su partida bautismal registrada en la iglesia San Nicolás de Morón como hijo natural de Mariana, de ahí el apellido Grajales con que se incluyó en todos los documentos oficiales, entre ellos el acta matrimonial con María Tomasa Cuello, con quien se casó el 26 de octubre de 1864, y tuvo como descendiente a José Dolores Grajales, nacido el 16 de febrero de 1866 y registrado en la iglesia Santísima Trinidad. Información aportada por los investigadores Joel Mourlot Mercaderes y Manuel Fernández Carcassés el artículo “Otras verdades sobre la familia Maceo-Grajales”, publicado en El Cubano Libre y reeditado años después en Mariana Grajales Cuello: Doscientos años en la historia y la memoria.

Justo Grajales se dedicó a las labores del campo junto al resto de la familia en la zona de San Nicolás de Morón y Las Enramadas. Al respecto, el historiador José L. Franco apuntó que era “inteligente y bien dispuesto, y mejor compañero, compartía con él [con Antonio] las peripecias y responsabilidades de los negocios y traslado de los frutos”. Junto al resto de su familia se vinculó al proceso conspirativo y se incorporó a la Guerra de los Diez Años pocos días después de su inicio.

Su participación en la Guerra Grande está rodeada de leyenda, se dice que alcanzó el grado de capitán por su condición de abanderado de la hueste mambisa, aunque no se precisa su actuación en acciones combativas. También se ha divulgado que fue sorprendido cerca de San Luis, en un sitio conocido como Capitán España y fusilado por los españoles; pero no se precisa fecha ni se ha hallado ningún registro que refiera su nombre entre la oficialidad del Ejército Libertador, ni entre los fusilados por las fuerzas españolas.

Lo cierto es que existe una gran deuda por parte de los historiadores y estudiosos de esta familia hacia Justo Germán Grajales, que ofrendó su vida en aras de la forja de la nación cubana. Fue el primero de esta heroica estirpe en caer por la redención de la patria.

Antonio de la Caridad Maceo Grajales

Nació el 14 de junio de 1845 en Santiago de Cuba, bautizado en la iglesia de Santo Tomás Apóstol como Antonio de la Caridad Grajales, hijo natural de Mariana Grajales. Su infancia transcurrió bajo las normas éticas impuestas por los padres en el hogar, consolidados por maestros privados, por lo que su instrucción fue elemental. Se casó el 16 de febrero de 1866 con María Magdalena Cabrales Fernández, su compañera en la vida e ideales.

Se incorporó a la Guerra de los Diez Años desde el proceso conspirativo y pocos días después del estallido marchó a la manigua junto a sus hermanos. Desde el inicio de la contienda despuntó por su gran capacidad política y militar que le permitió en poco tiempo convertirse en uno de los hombres más grandes del proceso independentista cubano, no solo por las numerosas acciones combativas, y heridas que recibió, sino por el alto sentido de la unidad, la disciplina e intransigencia demostradas con creces en diferentes momentos de los 28 años dedicados a la causa redentora de la patria. Significativa fue su respuesta ante el Pacto del Zanjón cuando se creía todo perdido. En Mangos de Baraguá, hizo posible que la bandera enarbolada el 10 de octubre de 1868 no cayera, convirtiéndose en representante genuino de la dignidad del pueblo cubano y su anhelo emancipador.

Durante la Tregua Fecunda vivió en varios países del Caribe y Centroamérica, sin perder la esperanza de libertar a su pueblo. Al estallar la Guerra Chiquita trató de incorporarse con una expedición desde Haití, el espionaje español a través del personal diplomático y sus agentes frustraron sus planes para lo cual acudieron al intento de secuestro y asesinato. Ante el fracaso de la Guerra Chiquita regresó a Kingston, aquí nació en mayo de 1881 su único hijo, nombrado también Antonio, resultado de su relación extramatrimonial con Amelia Marryat, a el dedicó atenciones afectivas y económicas hasta su caída en combate.

Tras el nacimiento del hijo marchó hacia Honduras donde permaneció hasta 1884 en el cargo de Comandante de los puertos Omoa y Cortés con el grado de General de División. El nuevo intento insurreccional conocido como Plan Gómez- Maceo lo condujo en agosto de 1884 a salir de Honduras y realizar un periplo por el Caribe en busca de recursos para el movimiento, período en el cual, en Nueva York, el 2 de octubre de 1884, conoció personalmente a José Martí, con quien había tenido un intercambio epistolar en 1882. Tras el fracaso del movimiento en 1886, entre otras causas por falta de recursos económicos, organización y el espionaje español se mantuvo en Panamá por algún tiempo de donde tras una breve estancia en Perú con escala en Guayaquil, regresó a Jamaica y luego a Cuba en enero de 1890 para realizar un nuevo intento conspirativo conocido como Paz del Manganeso, el cual también fracasó y propició su expulsión de Santiago de Cuba. Con posterioridad se estableció en Costa Rica entre 1891-1895 donde organizó una colonia agrícola en espera de mejores condiciones para reiniciar la lucha, con estos propósitos lo visitó José Martí en dos ocasiones.

El 25 de marzo de 1895, partió desde Puerto Limón en una expedición dirigida por el brigadier Flor Crombet que desembarcó en Duaba Baracoa el 1ro de abril. Una vez en Cuba en poco tiempo logró incorporar numerosas fuerzas a la causa independentista, libró con éxito campañas militares en Oriente, Invasión y de Occidente. Con su heroica caída en combate el 7 de diciembre de 1896 en San Pedro, Punta Brava, perdió la revolución cubana uno de sus más firmes pilares. Al decir de Máximo Gómez en carta de pésame a María Cabrales, el Ejército Libertador perdió “la figura más excelsa de la Revolución”. Martí que lo conoció y valoró como nadie, comprendió que “con el pensamiento serviría más a la patria que con el valor” y así lo evidenció con su certera visión acerca del peligro de una posible intervención norteamericana.

María Baldomera Maceo Grajales

María Baldomera nació el 20 de febrero de 1847 en la zona de San Nicolás de Morón según consta en su partida bautismal registrada en la iglesia de San Nicolás de Morón, resultado de la unión de Mariana Grajales Cuello y Marcos Maceo. Durante su niñez y adolescencia recibió la educación propia del hogar, se formó en los altos principios morales éticos para una mujer de su época y como el resto de sus hermanos, el respeto a los mayores, la limpieza, la pulcritud, el odio a las injusticias y el amor a la patria.

El 26 de octubre de 1864 se casó con Magín Nicolarde en la iglesia de San Nicolás de Morón, con quien marchó a la manigua junto a sus dos hijos pequeños: Timotea Lucila, nacida el 22 de agosto de 1865, y Luis, el 21 de junio de 1867. En medio de la dureza y privaciones de la manigua, enfrentó el embarazo y la maternidad de dos nuevos retoños: Miguel, que vino al mundo el 4 de enero de 1874, y María de la Caridad, el 24 de octubre de 1877.

Al producirse la incorporación de la familia Maceo Grajales a la guerra, contaba con 21 años. Desde el inicio de la contienda acompaña a su madre y demás mujeres a la manigua, donde sufre también la persecución del enemigo, la vida azarosa del monte, es testigo de las heridas y la muerte de sus familiares y labora como enfermera en los hospitales de sangre.

Con el desfavorable efecto del Pacto del Zanjón y el fin de la Guerra Grande sin independencia, María Baldomera junto a su esposo e hijos marchó al exilio, no en mayo de 1878 como aseguran varios autores, sino después, a juzgar por las fechas de bautizo en la iglesia Santo Tomás Apóstol de sus hijos nacidos en la manigua, Miguel y María Caridad el 31 de agosto y el 9 de septiembre de 1878, respectivamente. En Jamaica vivió desde finales de 1878. Aquí nacieron otros tres hijos: Mariana, el 31 de julio de 1880; Pedro, el 27 de junio de 1885; y Rosa, el 12 de agosto de 1887. En este país vivió en una precaria situación económica, que por algún tiempo enfrentó sola con sus hijos, pues su esposo marchó hacia Honduras para trabajar en el cultivo y elaboración de tabaco y obtener algún sustento.

En busca de alivio a la pobreza y mejores condiciones de vida, el 8 de septiembre de 1889, llegó con su familia a Montecristi, Santo Domingo. Las vicisitudes sufridas durante la guerra, acrecentadas por la situación de miseria en la emigración, debilitaron su organismo y propiciaron que enfermara de tuberculosis y falleciera el 6 de marzo de 1893.

Gracias al empeño familiar, la Asociación Nacional Femenina Mariana Grajales, liderada por Santa Rosell de Piloto y Rosa María Rosell como presidenta y secretaria, respectivamente, el Ayuntamiento de Santiago de Cuba y el Consejo Territorial de Veteranos, el 20 de agosto de 1938, en el crucero Cuba, fueron trasladados los restos de Baldomera a Santiago de Cuba, donde se le rindieron los honores merecidos y en medio de una sentida manifestación de duelo popular, fueron depositados en el cementerio Santa Ifigenia.

José Marcelino Maceo Grajales

Nacido el 2 de febrero de 1849 según consta en su partida bautismal en la iglesia de San Nicolás de Morón Junto al resto de sus hermanos se incorporó a la Guerra de los Diez Años pocos días después de sus inicios con solo 19 años Aquí se caracterizó por su valentía, cualidades como guerrillero, agudeza en el tiro, así como gran sensibilidad humana y amor a sus hermanos, fundamentalmente Antonio. Se cuenta que en una ocasión Policarpo Pineda, Rustán retó a los Maceo a ver cual era el más valiente. Salieron José, Rafael y Miguel, atacaron un convoy español y regresaron heridos con abundante parque.

Participación en numerosos combates como la Invasión a Guantánamo, y dentro de esta la acción del cafetal La Indiana, donde resultó gravemente herido, Rejondón de Báguanos, el intento invasor a Las Villas, Las Guásimas, El Naranjo, Mojacasabe, Pinar Redondo, Tibisí. Es muy conocida su actuación cuando tras el combate de Mangos de Mejía en el cual Antonio resultó gravemente herido, rechazó la persecución española con un puñado de hombres. Fiel a su estirpe, fue de los presentes en Baraguá y al concluir la guerra se mantuvo en Cuba, participó en la Guerra Chiquita, donde se vio precisado a aceptar la mediación que trajo como resultado su posterior encarcelamiento y conducción a cárceles españolas, donde las autoridades coloniales se ensañaron con el patriota y su familia, en especial después de su intento de fuga en septiembre de 1882 el cual motivó un singular escándalo internacional.

En 1884 logró escaparse y se incorporó a los preparativos del plan Gómez - Maceo, entre 1884-1886. Tras el fracaso de este movimiento marchó a Panamá donde trabajó en las obras del canal y luego se trasladó a Costa Rica junto con Antonio, desde aquí partió para incorporarse a la Guerra de 1895. El 1 de abril de 1895 desembarcó en Duaba y varios días después protagonizó la histórica odisea en las montañas guantanameras.

En la Guerra del 95 libró acciones combativas de gran importancia, entre ellas la de Arroyo Hondo donde derrotó una fuerte columna que perseguía a Gómez y Martí, también combatió en Sao del Indio, El triunfo, Sagua de Tánamo y otros. Por sus cualidades como jefe militar llegó a acumular una extensa hoja de servicios durante su participación en las tres guerras, en las cuales recibió numerosas heridas, que avalaron sus ascensos hasta el grado de mayor general recibido el 28 de abril de 1895 de manos de Martí y Gómez. Fue capaz de dirigir grandes fuerzas, utilizar con eficacia la inteligencia mambisa a través de una red de agentes. Por su actuación en la guerra del 95 fue bautizado como el “León de Oriente”. Cayó en el combate de Loma del Gato el 5 de julio de 1896 y murió poco después en Soledad de Ti Arriba. Sus compañeros de luchas ocultaron celosamente su cadáver para que no fuera profanado por los españoles.

Su muerte, fue una pérdida sensible para la revolución y abrió en las filas del Ejército Libertador un claro difícil de superar. De el expresó el mayor general Máximo Gómez “La verdad es que no sabemos si el general José hizo más daño a España vivo que ahora después de muerto …” Dejó descendencia a través de sus cinco hijos resultado de sus relaciones con cuatro mujeres: Elizardo, Pilar, José Constantino, Alberto y José.

José Marcelino Maceo Grajales

Nació el 24 de octubre de 1850, según aparece en el libro de bautismo de pardos y morenos libres en la parroquia de San Nicolás de Morón. Su infancia transcurrió como el resto de sus hermanos, sustentada en fuertes normas éticas, bajo las enseñanzas de Doña Mariana, vivía en la finca trabajando con su padre y hermanos en las labores agrícolas. En cuanto a su instrucción recibida no ha sido posible determinar donde adquirió los conocimientos, si fue a una escuela pública o contó con maestros particulares.

Acababa de cumplir los 18 años cuando marchó a la guerra, valiente entre los valientes, según su hermano José, él y Miguel eran los más temerarios, famosa fue su fuga de la cárcel de Dos Caminos donde lo trasladaron cuando, pocos días después de la incorporación, las fuerzas españolas lo apresaron en las cercanías de la casa a la cual había ido en busca de algunas provisiones. Participó en numerosos combates en Majaguabo Arriba, Santo Domingo de Monte Ruz, La invasión a Guantánamo, La Indiana, Rejondón de Báguanos, el intento invasor a Las Villas, Las Guásimas, El Naranjo Moja Casabe, Mangos de Mejía, Pinar Redondo, Piedra Blanca, Fray Benito, La Doncella, Boquerón en los que recibió varias heridas, entre otros.

Por sus actividades fue incluido como el resto de sus hermanos y familiares en la condena a muerte decretada por el gobierno español en marzo de 1869, ratificada en enero de 1871. Apoyó la actitud de sus hermanos ante el pacto del Zanjón y se mantuvo en Cuba después de la salida al exilio del Titán de Bronce, se alzó durante la Guerra Chiquita donde resultó herido en la acción de Boquerón. Como sus hermanos José y Felipe, fue conducido a España en calidad de prisionero. Se unió a Dolores Alcántara joven guantanamera con quien compartió los duros rigores de la manigua y el presidio, con ella tuvo una hija que al parecer falleció siendo niña.

El 2 de mayo de 1882, Murió en el castillo de Isabel II víctima de tuberculosis. A instancias del embajador de Cuba en España Antonio Iraizoz, sus restos fueron trasladados a Cuba y desde el 11 de febrero de 1955 descansan en el Retablo de los Héroes del cementerio de Santa Ifigenia.

Miguel Maceo Grajales.

Miguel Maceo Grajales, sexto hijo del matrimonio de Mariana y Marcos, nació el 16 de septiembre de 1852, según consta en su partida bautismal asentada la iglesia de San Nicolás de Morón, donde se registraban los nacimientos en el cuartón de Majaguabo. La educación recibida en el hogar, donde imperaban firmes principios éticos y patrióticos, permitió a este adolescente de 16 años marchar a la manigua redentora pocos días después de la clarinada de Céspedes en el ingenio Demajagua. Excelente jinete y magnifico tirador enseñanzas del padre, Miguel Maceo participó en numerosas acciones combativas en las que dio muestras de su valentía y temeridad. Regiones como Arroyito, Ti arriba, Sabana la burra, fueron testigos de su quehacer militar en los primeros momentos de la contienda, su nombre temido por los españoles estuvo incluido en la lista de miembros de esta estirpe condenados a muerte en 1869 por el Conde de Valmaseda, cuando aún no rebasaba la adolescencia.

Los montes y montañas guantanameros fueron testigos de su bravura en la Indiana, Monte Líbano y otros. En esta zona ocurrió la anécdota narrada por el general Antonio a su jefe de Estado Mayor José Miró Argenter durante la Guerra del 95. Recordó, quien tenía a José y Miguel como los más valientes de la familia, que en una ocasión retados por Policarpo Pineda (Rustán), salieron junto a Rafael, otro bravo, a ver cual era el más valiente y regresaron heridos los cuatro luego de destrozar una sección de las escuadras de Santa Catalina de Guantánamo, con ellos traían varios prisioneros y un convoy ¡ese era Miguel Maceo Grajales!, combatiente en Rejondón de Báguanos en junio de 1872, guerrillero victorioso en Imías ese mismo año, herido en Santa Fe y el Peladero, héroe en la acción de Santa María de Ocujal (1873), en que bajo la dirección de Calixto García y Antonio Maceo fue aniquilada la columna española dirigida por el coronel Ángel Gómez Diegues (El chato), quien murió poco después a consecuencia de las heridas recibidas, 48 horas después volvió a destacarse en Cuatro Caminos de Chaparra, esta vez frente al también coronel Federico Esponda.

También, participó en el intento invasor a las Villas y se batió brillantemente en La Sacra, Palo Seco, El Naranjo, Mojacasabe, Las Guásimas, San Miguel de Nuevitas. Su espíritu temerario lo hacia desafiar el peligro así, el 17 de abril de 1874 durante el asalto a Cascorro, cayó mortalmente herido el gran soldado Oriental. Acerca de su muerte existen aún algunas imprecisiones. Máximo Gómez en su diario de campaña, aunque refiere que hubo algunas bajas, sólo anotó la muerte del teniente coronel Martín Castillo. Fernando Figueredo, en su libro La Revolución de Yara, planteó que su deceso se produjo varios días después en un hospital de sangre, versión sostenida por Jorge Juárez Cano historiador de Camagüey, quien añade que fue conducido a un sitio conocido como Plátano Morado en Najasa, donde fue atendido por Teófilo Borrero, hasta que falleció días después en el hospital de sangre de El Plátano. cuando ostentaba el grado de teniente coronel y llevaba en su cuerpo varias cicatrices que resultan estrellas en su extensa hoja de servicios, escrita durante cinco años y medio por este joven exponente de la entrega y abnegación de la juventud cubana.

Julio Maceo Grajales

Nació en la zona de Majaguabo, Partido de la Enramada, perteneciente al actual municipio de San Luis, provincia de Santiago de Cuba, el 20 de mayo de 1854, según consta en el acta bautismal registrada en el libro de bautismos para pardos de la iglesia de San Nicolás de Morón Se incorporó a la gesta independentista iniciada el 10 de Octubre de 1868, por el Padre de la Patria, Carlos Manuel de Céspedes, varios días después. Según el testimonio de Maria Cabrales a Francisco de Paula Coronado.

Con el propósito de frustrar el esfuerzo redentor cubano, el Conde de Valmaseda dictó un decreto condenando entre otros destacados revolucionarios, a la pena de muerte y ofreció recompensa a todo aquellos que dieran información sobre el paradero de los involucrados entre ellos los Maceo Grajales, incluido Julio Maceo,. Su corta edad no impidió que en 1869 fuera acusado de incendiar las fincas de don Asunción García y don Pablo Jiménez, y condenado a muerte “[…] en garrote vil, sin perjuicio de ser oídos si se presentan o no habidos y adjudicándoseles sus bienes para indemnizar a los ofendidos y al Estado”, e incluido en la larga relación de miembros de esta estirpe condenados a muerte por Valmaseda.

Desde su incorporación a la guerra participó en diversos combates como San Agustín de Aguarás, Cauto Abajo y en el camino de Mayarí, entre otros enfrentamientos. Durante el año 1870 participó en numerosas acciones al mando de Antonio Maceo en territorio santiaguero y las cercanías de Guantánamo, entre ellas las desarrolladas en Sabana de Yarey el 27 de enero, en el ingenio Santa Cruz de Villalón el 26 de mayo, en la hacienda Santo Domingo el 15 de junio, entre otras. Como parte de la división Cuba y a las órdenes de su hermano Antonio, participó en los ataques e incendio al fuerte de Barajagua el 4 de diciembre y el campamento español en el cafetal fortificado de Nuevo Mundo el 12, un combate muy fuerte, donde los españoles se protegieron en las sólidas defensas del sitio y a pesar de la violencia del asalto, los mambises no pudieron tomarlo; no obstante las fuerzas insurrectas destruyeron el convoy que acudió en su auxilio y se apoderaron de los animales.

En esta acción, cayó en combate cuerpo a cuerpo el joven de 16 años Julio Maceo Grajales, quien por su ejecutoria militar había alcanzado el grado de alférez. Con su heroica caída demostró que, por derecho propio, pertenecía a un joven de estirpe de titanes.

Dominga de la Calzada Maceo Grajales

Dominga nació el 11 de mayo de 1857 y fue bautizada en la iglesia parroquial de San Nicolás de Morón. Su educación transcurre en los primeros años de su vida como las niñas de su época. Al producirse la incorporación de la familia la Guerra de los Diez Años como muchas niñas de su época, casi en la adolescencia fue llevada a la manigua por sus padres en una fecha no precisada de octubre de 1868. Allí, a pesar de su corta edad, colaboró con las mujeres adultas de la familia en labores de enfermería. En esa compañía, recorrió el territorio insurrecto y vio caer heridos y muertos a su padre y varios hermanos. Allí se transformó de niña en mujer. En la manigua conoció al joven insurrecto Manuel Romero López, con quien se unió entre 1873 y 1874, a juzgar por el nacimiento, el 15 de diciembre de 1874, de su hija Edelmira, bautizada en la jurisdicción de Sagua de Tánamo, el 10 de septiembre de 1876, vino al mundo Vicente.

Al terminar la guerra, Dominga y Manuel legalizaron su matrimonio el 21 de agosto de 1878 en la iglesia Santo Tomás Apóstol, asentaron el nacimiento de los niños nacidos en la manigua. En noviembre de 1878, vino al mundo Facundo Antonio y fue bautizado el 30 de diciembre del propio año. Luego marcharon a Jamaica, presumiblemente en 1879, donde el 17 de noviembre de 1882 nació otra niña nombrada también Edelmira, pocos días después partieron hacia Honduras, donde vinieron al mundo Julián, Manuel y Marcos. En Honduras permaneció hasta su regreso a la patria en 1916 para establecerse primero en Santiago de Cuba y luego en La Habana, en la calle Cerrada del Paseo no. 26, entre Salud y Zanja, en el actual municipio Centro Habana.

Su difícil situación económica motivó su identificación y frecuente comunicación con Juan Gualberto Gómez, dados los vínculos anteriores de este con José y Antonio, así como el origen humilde y mestizo del patriota, a quien acudió varias veces en busca de apoyo para la solución de sus múltiples males familiares. Desde su llegada a Cuba, Dominga asumió la representación de la familia. Formó parte de la comitiva que viajó a Jamaica para traer los restos de Mariana Grajales el 23 de abril de 1923 y junto a otros familiares enfrentó, indignada, la difamación difundida por algunos medios acerca de la improbabilidad de que dichos despojos pertenecieran a la madre de los Maceo.

El 27 de ese mes acudió ante el gobernador de Oriente para aseverar que el cadáver depositado en el cementerio Santa Ifigenia era de Mariana, desmintiendo así las especulaciones de Luis Lagomasino. También se preocupó por gestionar un terreno para el descanso de su hermano Tomás y otros familiares y asegurar que la casa de Providencia no. 16 era el sitio de nacimiento de Antonio. Participó en las diversas conmemoraciones por efemérides maceístas, como los 7 de diciembre en el Cacahual.

A pesar de su estirpe no fue lo suficientemente atendida por los gobiernos. Varios documentos evidencian sus solicitudes reclamando atención para su familia y el merecido pago de la pensión como viuda de un oficial mambí, que una vez lograda, le fue disminuida considerablemente y suprimida en no pocas ocasiones. El 3 de septiembre de 1940, falleció Dominga Maceo Grajales en la Habana. Momentos después de su muerte, el escultor habanero Teodoro Ramos Blanco, amigo de la familia quien momentos después del la muerte de Dominga, esculpió su mascarilla mortuoria, utilizando la técnica del vaciado sobre yeso. El gobierno y el pueblo le rindieron los honores que merecía desde el trayecto de la capital hasta Santiago de Cuba donde fueron inhumados en el cementerio Santa Ifigenia.

José Tomás Maceo Grajales

Según consta en el libro 6 de bautismos de la parroquia de San Nicolás de Morón, José Tomás Maceo Grajales nació el 21 de diciembre de 1857. Su educación transcurrió como el resto de sus hermanos, basada en fuertes principios éticos transmitidos en el hogar. De su incorporación a la guerra de independencia poco se conoce, salvo que fue conducido por la madre al monte después de la partida de los hermanos mayores, en octubre de 1868; en los campamentos y hospitales de sangre se transformó en hombre y soldado, no es de dudar que a pesar de los once años que entonces tenía prestara algunos servicios como mensajero, cuestión que dificulta conocer el momento exacto de su ingreso a las filas del Ejército Libertador. Las primeras referencias, indican que en enero de 1875, combatió al mando del Brigadier Antonio Maceo en la acción de Yabazón Abajo, en el asalto a Sabanilla, el 23 de diciembre de 1876, estuvo presente el 14 de febrero de 1877, en La Anguila.

Tomó parte en otros combates como el de Mangos de Mejía, el 6 de agosto de 1877, en Pinar Redondo; resultó herido. Esta herida motivó su ausencia en la histórica entrevista de Mangos de Baraguá y posterior salida al exterior. Tiempo después se reunió a la familia en Jamaica donde fijó residencia y se casó con Emilia Núñez, con quien tuvo larga descendencia, aquí colaboró con Antonio en los intentos por incorporarse a la Guerra Chiquita y otros planes revolucionarios del período; vigilado por el consulado español igual que sus hermanos, hasta que a mediados de 1892 viajó a Costa Rica para trabajar en el proyecto que dirigía el Titán de Bronce en el cantón de Nicoya, aquí colaboró con la Revolución en el club del Partido Revolucionario Cubano Crombet Borrero.

Con el fin de la guerra, pudo retornar a la casa de Providencia 16, En medio de estas vicisitudes logró en enero de 1907 le fuera restituido el título de propiedad de la casa familiar, y poco después trabajar, en representación de los Maceo participó en diversas actividades patrióticas de la localidad, hasta que el 21 de enero de 1917, víctima de una congestión pulmonar falleció en su residencia, las autoridades y el pueblo santiaguero rindieron merecido homenaje; fueron suspendidas las retretas en el parque Céspedes, una manifestación presidida por las bandas Municipal y del Ejército, acompañó su sepelio hasta el cementerio de Santa Ifigenia donde fueron inhumados con tres descargas de fusilería, honor correspondiente a su jerarquía.

Marcos Maceo Grajales

Marcos Maceo Grajale nació el 24 de septiembre de 1860 según consta en su partida de bautismo en la iglesia de San Nicolás de Morón donde registraban a los nacidos en el cuartón de Majaguabo. Su infancia hasta los 8 años transcurrió como sus hermanos, a esta edad estalló la guerra de independencia y es llevado a la manigua por sus padres junto a Dominga y Tomás también pequeños, allí creció en medio de las vicisitudes del campo y el ejemplo de sus hermanos mayores heridos con frecuencia en combates. De esta etapa es una anécdota muy conocida gracias a la pluma de José Martí en uno de sus artículos sobre Mariana Grajales.

Sin embargo poco se conoce acerca de la incorporación del joven Marcos a las huestes mambisas, lo cierto es que al concluir la contienda de los diez años había participado en acciones combativas que le merecieron el grado de teniente. Como su familia apoyó la Protesta de Baraguá y ante la imposibilidad de continuar la lucha marchó con los suyos al extranjero a Jamaica junto a su madre. En este país no estuvo ajeno a los diferentes intentos independentistas que se produjeron entre ellos La Guerra Chiquita a la cual trató de incorporarse junto a su hermano Antonio en una expedición armada que este infructuosamente trató de organizar. En este periodo Marcos trató junto con Antonio de incorporarse a la Guerra Chiquita con una expedición. Con este objetivo visitó diversos países caribeños como Haití, Santo Domingo, Islas Turcas, posteriormente regresó a Jamaica y viajó con Maceo a Honduras de donde regresó para mantenerse al cuidado de la madre, aquí conoció a Martí y no es de dudar que lo impactara mucho si tenemos en cuenta la carta del apóstol al general el 25 de junio de 1894 He tenido a Marcos cerca. siento que he sembrado mucho aquí....

En Jamaica se casó con Manuela Vázquez con quien tuvo cinco hijos: Marcos, Antonio, Julio, Guzmán y Caridad. Durante la guerra de independencia estuvo al cuidado de la numerosa familia apoyando desde allí el proceso libertador y colaboró con la independencia desde las filas de los clubes del Partido Revolucionario Cubano. En 1899 regresó a su tierra natal, enfermo y en la más absoluta miseria, fue a vivir a la casa familiar de Providencia ya con el nombre de Los Maceo donde a penas tenían para comer y pagar el alquiler de la vivienda.

Ante esta situación el ayuntamiento acordó otorgarle una pensión de 20.00 pesos que no pudo disfrutar pues falleció el 19 de abril víctima de un cáncer estomacal. Ante la pobreza de su familia su sepelio fue costeado por las autoridades locales que votaron un crédito de 35.00 pesos para sus funerales y una sepultura para su inhumación en el cementerio Santa Ifigenia así casi en el anonimato transcurrió la vida de este hombre que también fue un patriota que no debemos olvidar

María Dolores Maceo Grajales

Es la hija más pequeña de Mariana y Marcos. Nació en Santiago de Cuba el 22 de julio de 1861 y fue bautizada en la iglesia de Santo Tomás Apóstol. Sus padrinos fueron Francisco Fernández y Agustina Marcial. Falleció de empacho gástrico a los 15 días de nacida. Este hallazgo rompe con el esquema del número de trece descendientes que se le atribuyen al matrimonio de Mariana Grajales y Marcos Maceo.